Una vez más, llegamos a un nuevo inicio. Una vez más, vemos las mismas caras. Es curioso ver cómo las típicas cosas que afrontamos con pasmosa naturalidad, de pronto se convierten en una novedad que tiene la capacidad de inquietarte, a pesar de ser experiencias ya vividas. A pesar de que hoy abro la puerta de mi casa como cualquier otro día, hoy no es un día cualquiera. Comienzo una nueva etapa.
2° de Fotografía.
Atravieso y cierro la puerta con valentía, sabiendo que cuando vuelva a abrirla ya no seré la misma persona que salió por ella. Pienso en todo lo que me espera en el día y no puedo evitar sonreír.
Los comienzos son difíciles, inquietantes, prometedores, excitantes, placenteros. Para el cobarde, abrir una puerta será la sentencia que le condene a la inseguridad y al miedo.
Para el valiente, una excusa para aprender una nueva manera de jugar con la vida.
Juguemos pues.
Mae.

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