Corres
Ladras
Aullas
Lames
Muerdes
Arañas
Obedeces
Riñes
Aprendes
Juegas
Miras
Descubres
Comprendes
Entiendes
Piensas
Alegras
Estas y mil palabras más te definen. Las leo y las escribo y pienso en todos los quebraderos de cabeza, satisfacciones, momentos de tristeza y de dulzura que he vivido y llegaré a vivir junto a ti.
Quien no tenga un perro no sabe de qué estoy hablando. Pero es precisamente esa relación y ese amor tan fuerte que siento por ti, que ahora que te has ido a vivir con tu otra dueña veo y siento el vacío tan grande que has dejado en casa, a pesar de que no eres más que una bolita de algodón que mucha gente confunde con un cabritillo cuando te ven saltar entre el césped. Desayunar no es lo mismo sin ti, ahora que ya no viene nadie al escuchar el ruido de la bolsa de cereales. Abrir la puerta de casa ya no es un placer, pues sé que no estarás esperando fielmente para darme la bienvenida.
Hasta entonces, ahora me tocará a mí esperar fielmente a tu regreso tras la puerta.

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