Nunca me habeis gustado aunque no os odio.
Siempre ha existido una extraña relación amor-odio entre nosotros.
Adoro vuestros andares sedosos, sigilosos y aterciopelados; vuestra mirada penetrante e hipnótica; las puntas de vuestras orejas y su hipersensibilidad, así como vuestros bigotes; esa lengua de lija y cómo agarrais cualquier objeto sin necesidad de sacar vuestras garras; vuestro cuerpo blando, suave, elástico.
Pero detesto vuestra bien consabida personalidad traicionera; el no saber qué es lo que pasará después de ese ronroneo o de esa mirada; ese interés desinteresado; vuestra independencia y pretensión de ser los animales más estirados del reino cuando sólo sois pequeñas panteras; el movimiento de vuestra cola cuando algo os molesta, que por lo general suele ser casi todo, y el por consiguiente arañazo o mordisco.
Cazadores
Calculadores
Aduladores
No sé cómo lo haceis, que siempre os salís con la vuestra.
Me disgustais por ello.
Me fascinais por ello.
Mae


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