Porque me levantáis cuando me caigo.
Porque me arropáis cuando tengo un problema.
Porque me escucháis.
Porque me hacéis sentir que merece la pena luchar por lo que quiero.
Porque estáis tan locos como yo, en mayor o menor medida.
Nunca se llega a saber quién se cruzará en tu camino llenándolo de retos y alegrías, de problemas y penurias. Sin embargo, todos con quienes nos cruzamos nos enseñan a su manera y nos muestran una manera única de afrontar la vida.
Leo me enseña que se pueden encontrar momentos preciosos hasta en lo más cotidiano, y que se puede luchar por todo lo que te propongas cuando de verdad te llena.
Fran me enseña a no tenerle miedo a nada, a arriesgarlo todo, y a levantarse otra vez por muy hondo o duro que caigas.
Patri me enseña que hay que aprender a reírse de la vida como venga, que todo se supera, y que hay que darle la importancia justa que se merecen a los problemas que nos acontecen.
Gracias por cruzaros en mi camino.
Gracias por aportarme tanto y hacerme de pedacitos vuestros.
Mae.

No hay comentarios:
Publicar un comentario