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Look in the mirror
Ríete de ti mismo
Laugh at yourself

jueves, 15 de octubre de 2015

El mundo es...

Y es cierto. El mundo es un auténtico pañuelo.
Sin embargo, y con auténtica pasmosidad, no somos conscientes de la grandeza que nos rodea. Parece que sólo nos percatamos de esa pequeñez cuando las coincidencias ocurren en nuestro entorno más cercano, aunque exista una teoría que asegura que puedes llegar a conocer a una persona en la otra punta del mundo utilizando tan sólo a seis personas: una te lleva a otra que conoce a otro aquel, y así sucesivamente hasta que consigues tu objetivo con una única cifra de seis personas.
Es una forma bonita de decir que todo el mundo está conectado. 
En las ciudades pequeñas ocurre con mayor facilidad, y lo más curioso es que las conexiones pueden ocurrir de la manera más rara y curiosa.
Un día en clase estábamos analizando el último proyecto fotográfico que realizó una compañera al finalizar el curso de primero de fotografía. La idea del proyecto me encantó y las fotografías con las que había plasmado su idea eran geniales. Sin embargo una de ellas captó mi atención por la familiaridad de la firma y el trazado del grafiti que había inmortalizado.Cuatro letras y una cara golpeó mis recuerdos. La pintada estaba realizada por un antiguo e íntimo compañero mío del colegio (con el cual sigo manteniendo una buena relación, a pesar de que nos hemos distanciado un poco con el paso de los años y los caminos dispares que cada uno tomó). Fue tal la alegría que sentí cuando vi aquella pintada que tuve que pedir permiso a mi compañera para hacerle una foto a su fotografía. Me llenó de orgullo que ella hubiera sentido interés por algo que un íntimo amigo mío había creado, y que ella había sido capaz de sentirse involucrada con la pintura e interpretarlo a su manera con su propia sensibilidad.
En ese momento llegaron a mi memoria aquellos instantes en los que mi amigo me despertó ese interés por el dibujo y la pintura; cómo los dos dibujábamos durante los intercambios de clase y él corregía mi trazo; el gusto por la música rap; aquella vez que se quedó dormido durante la primera hora de la mañana y babeó su pantalón;la manera en la que se quejaba de mi energía exacerbada un lunes a primera hora cuando teníamos Educación Física; sus dudas en inglés y cómo prefería preguntarme a mí antes que a la profesora... Y desde entonces han pasado 10 años... 
Va por ti, Pablo. Va por ti, Sura.
Mae.



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