Nunca sabré tu nombre.
Nunca veré tu rostro.
Nunca reconoceré tu voz.
Nunca conoceré tu historia.
Pero seas quién seas, gracias por ese mensaje que dejaste para todo el mundo desde la playa de los genoveses, y que la casualidad hizo que yo encontrara y leyera.
Allá dónde estés, extraño mensajero, feliz año nuevo a ti también.
Mae

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